Este proyecto se desarrolla a partir de contrastar un conocimiento sensible legado de una tradición ancestral y un desarrollo técnico consecuencia de una comprensión científica, que se evidencian en la relación entre una actividad artesanal de la elaboración de la Chicha y una producción industrial apoyada por la máquina presente en la fabricación de licores como la cerveza y aguardiente. Una relación histórica entre estas bebidas y su incidencia en la cultura.
Esta propuesta trata de elaborar una aproximación algunas ideas relacionadas con la máquina artística, la cual difiere de la máquina técnica de producción industrial, pues su finalidad no es la fabricación de mercancías, sino la de aquella que actúa como un generador de pensamiento y de experiencia sensible, donde todos los signos que la componen están calibrados para activar posibilidades de interpretación abierta.
Serán elementos fundamentales de análisis para esta indagación un alambique de destilación de alcoholes de los utilizados a comienzos del siglo XX para la fabricación de aguardiente y un conjunto de totumos (Crescentia Cujete) material orgánico que es empleado tradicionalmente en la elaboración de vasijas conocidas como totumas, las cuales fueron los recipiente habitual para el consumo de la chicha durante este periodo. De esta manera se encuentran dos procesos químicos como destilación y fermentación en la elaboración de estas dos bebidas.
La propuesta consistirá entonces en el desarrollo de una instalación, la cual radica en una máquina de destilación de sentido que se des-pliega por el espacio de una de las salas de exhibición de la Fundación Gilberto Álzate Avendaño. Esta máquina simbólica que concibe su funcionamiento desde la ficción, como un circuito de tanques interconectados a través de tuberías de cobre por cuyo interior circulan potencias indeterminadas sometidas a procesos de transformación constante.
Este dispositivo de destilación somete en el interior de cada uno de sus tanques de alta presión, ideas en bruto, que son sometidas a altas temperaturas por prolongados periodos de tiempo hasta que se volatilizan, y ya en este estado gaseoso habrán de circula al interior de un complejo sistema de tubos de cobre, para llegar a los tanques de enfriamiento donde se condensan y descienden por una espiral, para iniciar de nuevo todo el proceso. Parte de los mecanismos que integran esta máquina, son un conjunto de manómetros que permiten monitorear y regular los niveles de presión de realidad que se dan al interior de los tanques.
Durante el recorrido que realizan los tubos a través del espacio de la sala de exposiciones, algunos de estos se conectan a vigas, paredes y piso de la casa buscando integrar la arquitectura al complejo sistema de funcionamiento de la máquina, para que la casa actúe como un catalizador de las ideas que se conectan entre si con la memoria del lugar.





