La propuesta consistió en una intervención con cerámica para piscinas y un pasamanos de metal, a una piedra de río Cali hallada en las inmediaciones del museo. Posteriormente la piedra intervenida se ubicó en la fuente de agua que se encuentra en los jardines de la institución.
Este gesto, tuvo la aspiración de detonar diferentes potencias poéticas que subyacen en el contexto en el cual fue edificado el museo La Tertulia. Estableciendo conexiones con la memoria del lugar, el cual, fue conocido por muchos como el charco del burro, un balneario natural al cual acudían los lugareños para desarrollar sus actividades de ocio y esparcimiento. Este charco desapareció debido a las reformas urbanas que reconfiguraron el cauce del rio Cali, para realizar los acondicionamientos de la conocida avenida Colombia, lo que permitió el relleno del sector para sedimentar las bases del museo.